Un distrito escolar del oeste de Pensilvania se quedó sin papel Eso es todo lo que necesitas saber sobre el financiamiento de la escuela en Pensilvania| Análisis

    PITTSBURGH – La noticia comenzó con un tuit de la mañana en el Día de San Valentín que fácilmente podría haber pasado por desapercibido: Katie Couch, una consejera escolar en el distrito de Sto-Rox tuiteó que el distrito se había quedado “completamente sin papel para el resto del año.” 

    El superintendente de Sto-Rox  le dijo al Tribune Review que la escasez “sorprendente” se debió a “un presupuesto de gastos conservador.”

    Es un poco desconcertante como esto se convirtió en una sorpresa para todos: mira la cantidad de maestros de Sto-Rox que publicó una petición dehojas de papel para sus aulas individuales en Donors Choose, un sitio de web de Go-Fund-Me para “maestros de escuelas públicas que necesitan fondos.”

    Se lee:

    “Enseño en un distrito escolar de Título I de bajos ingresos donde el 100% de los estudiantes reciben desayuno y almuerzo gratis. A pesar de las luchas diarias que enfrentan muchos de mis estudiantes, ellos entran en mi clase sabiendo que pueden dejar sus problemas a un lado por un tiempo y simplemente ser un niño normal en quinto grado.” 

    Cuando vi el tuit de Couch, confié en que sucederían dos cosas: primero, que la gente generosa del suroeste de Pensilvania daría un paso adelante para ayudar y segundo, que los medios de comunicación locales se enfocarían en esa generosidad y convertirían esto en una historia que “causa felicidad”  (más sobre eso en un segundo). 

    La peor parte de esta historia es que el problema no se está solucionando con la gente que está comprando resmas de papel. Porque cuando se require que un consejero escolar suplique en Twitter para que un distrito escolar de bajos ingresos obtenga suficientes suministros básicos, eso no es una historia feliz.

    La forma en que financiamos las escuelas públicas en Pensilvania es otra gran señal de alerta, ellas dependen en gran medida de los impuestos de la propiedad local,eso no sirve y necesita cambiar.

    La brecha del financiamento escolar en Pensilvania es objeto de una demanda que se espera que sea juzgada en la Corte Estatal este verano, que argumenta que la fórmula de financiamiento discrimina a los distritos de bajos ingresos. Lo discrimina en absoluto y ya es hora de que el Estado de la Piedra Angular renueve toda la fórmula.

    Sto-Rox, por ejemplo, sirve a estudiantes en McKees Rocks (donde el 28 por ciento de los hogares están por debajo del nivel de pobreza) y Stowe (26 por ciento por debajo del nivel de pobreza) y sin embargo, el 25 por ciento de su presupuesto de $28 millones del 2019-2020 provino de los impuestos de la propiedad local. 

    Sé que voy a tener que tomar muchas presiones para esta próxima sección porque vivo en el suroeste de Pensilvania y el fútbol de la escuela secundaria es importante para muchas escuelas y estudiantes.

    Los niños en distritos de bajos ingresos deberían de tener acceso a todo lo que hacen los niños en distritos ricos y eso incluye artes, actividades extracurriculares y deportes. Tampoco quiero presumir demasiado; No vivo en el distrito de Sto-Rox y depende de ellos para qué van a recaudar el dinero.

    Pero si la comunidad puede recaudar lo suficiente como para pagar $700.000 por un estadio de fútbol renovado (no se usaron impuestos locales, según el superintendente), ¿por qué no es posible priorizar el papel para los estudiantes de quinto grado del distrito antes de que se agoten?

    Alguien me preguntó en Twitter por qué la escasez de papel de Sto-Rox no podía ser una historia de dos partes: tan espantosa que se quedaron sin dinero, y, “una buena historia que la gente ayudó en tiempo de necesidad.” 

    Porque es un fracaso social que los niños no tengan suficiente papel en la escuela para hacer hojas de trabajo y estudiar para las pruebas. Felicitaciones a todos los que ayudaron, pero esto no debería tratarse de hacerte sentir bien porque donaste unos cuantos dólares. 

    Al igual que las historias del maestro cuyos colegas donaron su tiempo de enfermedad para que él pudiera continuar sus tratamientos contra el cáncer, o el niño que vendió su Xbox para que su madre pudiera comprar un automóvil usado, mirando solo el resultado de la interrupción del papel Sto Rox (“¿es increíble o qué?” exclamó el superintendente) no nos empuja a preguntarnos por qué estas crisis económicas le siguen ocurriendo a las personas y los niños vulnerables.

    Y si no retrocedemos y hacemos estas preguntas (¿qué va a cambiar en el presupuesto de Sto-Rox del próximo año, por ejemplo?), no hay nada que impida que otro distrito escolar tenga que ir rogando en las redes sociales que confíen en la bondad de los extraños.

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    Kim Lyons is an award-winning journalist whose work has appeared in the New York Times, Columbia Journalism Review, the Pittsburgh Post Gazette, and numerous other local and national publications. She’s the producer and co-host of The Broadcast Podcast, committed to amplifying women’s voices in Pittsburgh and beyond, and was a 2015 Kiplinger Fellow in Public Affairs Journalism at Ohio State University. Find her on Twitter at @socialkimly