Los proveedores de cuidado infantil buscan $100M en ayuda para superar la pandemia del COVID-19

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    Antes de que la pandemia del COVID-19 paralizara una gran parte del sureste de Pensilvania, Latonta Godboldt típicamente esperaba atender a 13 niños cada día en su guardería domiciliaria en el norte de Filadelfia.

    En estos días, la asistencia en Small Wonders Family Child Care ha bajado a tres estudiantes. Godboldt dice que puede seguir pagando a su personal por ahora, pero ella y un sinnúmero de otros proveedores de cuidado infantil se preguntan qué es inminente mientras los residentes de Filadelfia y los suburbios permanecen bajo estrictas órdenes para quedarse en casa.

    Una coalición de defensores le pidió el martes a los legisladores estatales que autorizaran más de $100 millones en ayuda de estímulo para el sector de cuidado infantil descompuesto del estado, que dicen que podría colapsar a medida de que la pandemia del COVID interrumpa a los negocios y el empleo en toda la Mancomunidad.

    “Nuestra economía depende de que el sector de los cuidados infantiles esté preparado y pueda cuidar a los niños,” dijo Donna Cooper, directora ejecutiva de Ciudadanos Públicos para Niños y Jóvenes, durante una conferencia telefónica con los reporteros. “Si alguien tiene una expectativa de que la economía vuelva a la normalidad sin un sector de cuidado de niños saludables … se están engañando a Uds. mismos.”

    Los centros de guardería en todo el estado se vieron obligados a cerrar sus puertas a partir del 13 de marzo, cuando el gobernador Tom Wolf ordenó el cierre estatal de guarderías y escuelas para frenar la propagación del coronavirus que causa el COVID-19.

    Los proveedores basados en sus hogares, como Godboldt, pudieron seguir operando. Algunos centros de cuidado infantil garantizaron exenciones para permanecer abiertos, incluso cuando las inscripciones disminuyeron.

    Pero muchos centros cierran sus puertas por completo, ya sea para proteger la seguridad de su personal o porque temen ser demandados si continúan operando durante una emergencia en todo el estado.

    Los proveedores de cuidado infantil dicen que sus ingresos podrían evaporarse a medida que más trabajadores enfrentan despidos y permisos  que los dejan incapaces de pagar la matrícula.

    Wolf extendió el cierre para las escuelas y guarderías hasta el 6 de abril el lunes. Los defensores dicen que un cierre prolongado podría ser desastroso para los centros de cuidado infantil, que durante mucho tiempo han estado plagados de altos costos de mano de obra e instalaciones.

    Si se aprueba, los defensores dicen que una asignación de $100 millones del Fondo General del estado ayudaría a los centros que dependen de los pagos de matrícula a mantener su nómina y costos generales hasta que la pandemia del COVID disminuya.

    Los defensores también están buscando $17 millones adicionales para centros que cobran copagos, y $50 millones para expandir los programas de prekínder hasta principios del verano, lo que según los defensores ayudará a los niños a superar las brechas de aprendizaje que provienen de tener su educación interrumpida.

    También están recomendando cambios a la ley estatal y un fondo adicional de $10 millones para proteger a los centros de cuidado infantil de la responsabilidad legal. Según Cooper, muchos centros de guardería cerraron porque no pueden arriesgarse a la responsabilidad de ser demandados si un niño contrae el virus del COVID en sus instalaciones.

    Los proveedores de cuidado infantil dicen que no pueden salir de la pandemia sin el apoyo estatal.

    Una encuesta de más de 600 centros de cuidado infantil realizada por Pennsylvania Child Care Association,( La asociación de cuidado infantil de Pensilvania) un grupo comercial de la industria sin fines de lucro, encontró que un tercio de ellos espera cerrar el negocio si el cierre obligatorio por el estado dura más de un mes.

    “Muchos proveedores de cuidado infantil no esperan estar en el negocio al final de esto si no obtenemos el estímulo que estamos pidiendo,” dijo Carol Austin, directora ejecutiva de First Up, una organización de defensa sin fines de lucro en Filadelfia.

    Incluso para los centros de cuidado infantil que han seguido funcionando, la pandemia del COVID-19 ha traído nuevas tensiones que aumentan los costos del personal y equipo.

    Muchos centros han reducido sus tamaños de clase y han aumentado los protocolos de limpieza para minimizar el riesgo de la propagación de la enfermedad, según Cara Ciminillo, directora ejecutiva de Trying Together, una organización sin fines de lucro con sede en Pittsburgh.

    Ciminillo dijo que los cambios le darán a los niños más espacio para jugar y animar a grupos más pequeños de estudiantes. Pero no otorga a los centros ningún alivio de los costos del personal, ya que los nuevos protocolos requieren una mayor proporción de niños por personal y una mayor capacidad del personal de limpieza y apoyo.

    Los centros de cuidado infantil de Pensilvania emplean a más de 23,000 trabajadores en todo el estado, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU.

    Pero como señalaron los defensores el martes, los servicios de cuidado infantil permiten que otros innumerables trabajadores en todo el estado se reporten para el deber en sus propios trabajos.

    Un informe de enero del Centro del Comando de la Fuerza Laboral del estado encontró que el acceso a la guardería era una de las principales barreras para el empleo en Pensilvania.

    El estímulo de $100 millones que la industria está buscando no solucionará los problemas que afectaron a los proveedores de cuidado infantil antes de que comenzara la crisis del COVID, dijo Cooper. Pero permitirá a los centros mantener a su personal y estar listos para recibir a los niños a medida que los trabajadores de otras industrias regresen al trabajo.

    “Cuando las empresas esenciales puedan reabrir, el cuidado de los niños debe estar disponible para apoyar a nuestra recuperación económica,” dijo Cooper. “Los legisladores deben darse cuenta de que será imposible que la economía de Pensilvania se recupere con un tercio menos de la capacidad del cuidado de niños.”