Las personas de trabajo que ponen comida en nuestra mesa necesitan la vacuna COVID-19 ya | Opinion

    (Photo via The Iowa Capital Dispatch)

     Por Dairyn Ortiz y Yecika Ramírez

    Esencial. Es una palabra que muchas personas han oído últimamente frente a uno de los desafíos más grandes y graves de Estados Unidos, la pandemia de COVID-19. Nuestros héroes de la salud han batallado incansablemente contra la COVID-19 en la primera línea en hospitales, hogares de ancianos y clínicas comunitarias.

    Estas trabajadoras y trabajadores han salvado muchas vidas y mantienen a salvo a las comunidades. Realmente se han ganado el acceso a las vacunas para su salud, seguridad y la de sus pacientes y familias.

    Nosotras, nuestras compañeras y compañeros de trabajo, también estamos en la primera línea. Es posible que no seamos visibles, pero todos los días ayudamos a alimentar a las personas de Pensilvania. Garantizamos que haya comestibles en los comercios. Procesamos y empaquetamos la comida que se sirve en la mesa de los comedores.  Trabajamos con esfuerzo todos los días para asegurar que la cadena de suministro de alimentos permanezca viva y en buen estado en el estado y en el país.

    Las dos estamos afiliadas al Local 1776 de UFCW y estamos entre los más de 20.000 trabajadoras y trabajadores de supermercados y farmacias, y las 10.000 personas que trabajan en el procesamiento de alimentos que nuestro Local representa en todo el estado. Hemos visto a muchos compañeros y compañeras de trabajo enfermarse y en algunos casos, fallecer con COVID-19.

    Sus recuerdos no se pierden y mantenemos a sus familias en nuestras oraciones. Sin embargo, a pesar de los riesgos, nuestras compañeras y compañeros siguen yendo a trabajar todos los días para garantizar que se produzcan alimentos para nuestras comunidades.

    Pero necesitamos ayuda. En nombre de todos nuestros compañeros y compañeras de trabajo, le escribimos al gobernador Tom Wolf y a la secretaria de salud interina para instar a ambos públicamente a que tomen las medidas pertinentes para asegurar que tengan prioridad para la vacuna contra COVID-19 las personas que trabajan en procesamiento de alimentos y empacadoras.

    Nos ha ido muy bien trabajando con empleadores de toda nuestro sindicato para mejorar las medidas y protocolos de seguridad en nuestros lugares de trabajo, incluido el nuestro.

    Léalo en inglés:

    Workers who put the food on your tables need the COVID-19 vaccine now | Opinion

    Hemos trabajado mucho, al igual que la gran mayoría de los empleadores, para asegurar Equipo de Protección Personal para trabajar, e instituir importantes protocolos de seguridad para mitigar la propagación de COVID-19. En muchos lugares de trabajo fue necesario realizar cambios considerables en las áreas de producción para ayudar a prevenir la propagación de este virus mortal y permitir un adecuado distanciamiento social.

    Nuestro Sindicato vio con muy buenos ojos cuando el Gobernador Wolf clasificó correctamente a todos estos trabajadores y trabajadoras como esenciales. Tenía razón al clasificar lugares de venta de comestibles, farmacias y plantas de procesamiento o empaque de alimentos como negocios que salvan vidas. Pero esos negocios no pueden permanecer abiertos sin sus propios trabajadores y trabajadoras, como nosotras, que los mantenemos en funcionamiento.

    Sabemos por experiencia propia que nuestros compañeros y compañeras de trabajo corren un riesgo enorme todos los días. Hay un nuevo estudio de la Universidad de Pensilvania que confirma lo que ya sabemos sobre nuestro trabajo: que los trabajadores y trabajadoras esenciales tienen un 55 percent más de posibilidades de contraer COVID-19 que el público en general. Ese estudio también concluye que los miembros de nuestras familias tienen un 17 percent más de posibilidades de contraer el virus.

    Ahora, gracias al trabajo de tantos científicos, científicas, investigadoras e investigadores, podemos ver una luz al final de este oscuro túnel. Nuestro país fue clave para desarrollar y comprar millones de vacunas COVID-19 para su distribución. Sin embargo, aún estamos esperando que este importante recurso proteja a personas de trabajo esenciales como nosotras.

    Nos enorgullecemos de alimentar a Estados Unidos y beneficiar a nuestras comunidades. Nos enorgullece tener trabajos bien remunerados que benefician a todas las personas que residen en Pensilvania y a nuestras economías locales.  Pero también nos duele ser conscientes de que la COVID-19 sigue siendo una amenaza. Este virus continúa causando estragos en nuestras comunidades, entre nuestros compañeros y compañeras de trabajo y sus familias.

    Por nuestro bien, el de nuestras familias y nuestras comunidades, necesitamos tener acceso a las vacunas COVID-19 ya.

    Dairyn Ortiz trabaja en JBS Souderton en el condado de Montgomery y Yecika Ramírez trabaja en Cargill Meat Solutions en Hazleton, PA, en el condado de Luzerne.