La Corte Suprema de Pensilvania lanza un desafío a la orden de Wolf sobre el cierre de los negocios

    (Image via The Pittsburgh Current/Adobe Stock)

    El tribunal más alto de Pensilvania ha expulsado un desafío, presentado por un grupo mixto de empresarios y una persona esperanzada de la Cámara de Representantes del Estado, que trató de revocar la orden de Tom Wolf sobre el cierre de negocios descubriendo que la administración Demócrata no excedió su autoridad constitucional cuando cerró miles de negocios no “vitales” en todo el estado el mes pasado.

    La decisión, emitida el lunes por la tarde, se produjo cuando la Cámara controlada por los Republicanos se preparó para votos probables el martes sobre proyectos de ley para forzar la reapertura de negocios de Pensilvania que se han cerrado debido a la pandemia. Los legisladores Republicanos han argumentado que Wolf ha sobrepasado su autoridad ejecutiva.

    En una opinión de 51 páginas, la jueza Christine Donohue escribe que la orden ejecutiva de Wolf que autoriza el cierre “resulta en solamente una pérdida temporal del uso de las instalaciones comerciales de los peticionarios y la razón del Gobernador para imponer dichas restricciones al uso de sus propiedades, especificamente para proteger la vida y la salud de millones de ciudadanos”

    Donohue, acompañado por los jueces Max Baer, Debra Todd y David Wecht, rechazó una serie de desafíos constitucionales presentados por el candidato de la Cámara de Pensilvania Danny DeVito, quien está desafiando a la representante Demócrata Anita Astorino Kulik en  la Cámara del Distrito 45 del condado de Allegheny; agente de bienes raíces del Condado de Northampton Kathy Gregory y los operadores del campo de golf Blueberry Hill en el Condado de Warren.

    Wolf y la Secretaria de Salubridad del estado Rachel Levine son nombrados como los acusados en la presentación.

    Los demandantes presentaron una demanda el 24 de marzo, pidiéndole al tribunal superior que use sus poderes de emergencia para escuchar inmediatamente a su caso, alegando, entre otras cosas, que la orden ejecutiva de Wolf violó el juicio justo,amparo jurídico y los derechos de libertad de expresión.

    La libertad de expresión se refería específicamente a DeVito, quien acusó que su discurso estaba siendo reprimido porque su oficina de campaña no se consideraba vital, mientras que a Kulik se le permitía permanecer abierta. La orden de Wolf, la mayoría escribió “no impone una restricción a los partidarios del Comité DeVito para reunirse y hablar entre sí, sólo se impide hacerlo físicamente en la oficina de campaña.”

    DeVito también hizo una reclamación de amparo jurídico, argumentando que si su oficina iba a ser cerrada, entonces  la de Kulik también. El tribunal no estuvo de acuerdo, diciendo que cuando los funcionarios electos como Kulik “usan sus oficinas del distrito, lo hacen como funcionarios del gobierno, no como candidatos. De hecho, es un delito que los funcionarios públicos usen recursos públicos, incluyendo las oficinas, el personal o el equipo financiado por los contribuyentes, para postularse a la reelección.”

    El tribunal superior también rechazó un argumento de juicio justo, descubriendo que el proceso de exención de la administración proporcionó una vía para apelar la clasificación errónea de las empresas que se vieron afectadas por la orden.

    El juez principal Thomas Saylor presentó una opinión concurrente y disidente, se unió a los jueces Kevin Dougherty y Sallie Updike Mundy.

    John L. Micek
    A 3-decade veteran of the news business, John L. Micek is the Pennsylvania Capital-Star's Editor-in-Chief. An award-winning political reporter, Micek’s career has taken him from small town meetings and Chicago City Hall to Congress and the Pennsylvania Capitol. His weekly column on U.S. politics is syndicated to 800 newspapers nationwide by Cagle Syndicate. He also contributes commentary and analysis to broadcast outlets in the U.S., Canada and the U.K. Micek’s first novel, “Ordinary Angels,” was released in 2019 by Sunbury Press